Aprende sobre el soñar
¿Soñamos en colores?
Si preguntas apenas despiertan, la mayoría dice que sueña en colores. Sin embargo, a mediados del siglo XX mucha gente juraba soñar en blanco y negro. Ese vuelco es una de las historias más curiosas de la investigación sobre sueños y habla tanto de la memoria y la cultura como del cerebro dormido.
Esta guía repasa el color y los demás sentidos en los sueños: lo que vemos, oímos, tocamos, olemos y saboreamos, y cómo viven sus noches las personas ciegas. Si un color concreto te llamó la atención, la página de colores del diccionario reúne sus lecturas simbólicas.
El enigma del blanco y negro
Encuestas de los años cuarenta y cincuenta encontraron que muchas personas —en algunos estudios, la mayoría— describían sus sueños casi siempre en blanco y negro. Desde los sesenta, la mayoría pasó a reportar color. No cambiaron los ojos ni el cerebro: cambió el mundo de imágenes alrededor, que durante décadas había sido el del cine y la televisión sin color.
Un estudio escocés de 2008 halló que los adultos mayores que crecieron con televisión en blanco y negro reportaban bastantes más sueños monocromos que los jóvenes criados frente a pantallas a color. Filósofos que estudian el tema recuerdan que el recuerdo de un sueño es frágil y que tal vez lo describimos con el lenguaje de los medios que nos resultan naturales. En cualquier caso, la lección es que el relato del sueño depende también de lo que esperamos.
Por qué el color a veces se desdibuja
Mucha gente no sabe decir si un sueño tuvo color. No es raro: despiertos tampoco registramos el color de casi nada salvo que importe. En el sueño pasa igual. Una puerta roja o un mar azul pueden verse intensos porque cargan sentido, mientras el resto simplemente «está», sin un tono claro.
Cuando el color impacta —un cielo rojo, una luz dorada, una habitación toda blanca— suele traer peso emocional. Los colores inusualmente intensos también son típicos de los sueños vívidos y de los lúcidos, y hay quien los nota más saturados después de cambios en el dormir o en la medicación.
Oír, tocar, oler, saborear… y doler
La vista domina la mayoría de los relatos, pero el oído es frecuente: voces, música, alarmas, alguien que dice tu nombre. El tacto y el movimiento —caer, volar, correr, ser abrazado— también abundan, y por eso los sueños de caer y de volar pueden dejar un eco en el cuerpo al despertar.
El olfato y el gusto son mucho más raros: aparecen en una pequeña fracción de los relatos, a menudo en comidas o escenas muy emotivas. El dolor soñado también es poco común, pero está documentado y a veces coincide con molestias reales del cuerpo durante la noche. Si una sensación se siente demasiado física, vale la pena anotarla: a veces el cuerpo simplemente manda una señal al sueño.
Cómo sueñan las personas ciegas
Quienes nacieron ciegos o perdieron la vista muy temprano suelen contar sueños sin imágenes visuales, pero riquísimos en sonido, tacto, olor, sabor y sensación de espacio y movimiento. Un estudio danés encontró que las personas ciegas de nacimiento reportaban más pesadillas que las videntes, quizá porque su vida diaria incluye más situaciones de riesgo que sortear.
Quienes pierden la vista más tarde, sobre todo después de la primera infancia, a menudo conservan sueños visuales, aunque con los años las imágenes pueden apagarse o espaciarse. Todo indica que los sueños se construyen con el tipo de experiencia que cada persona realmente vive, la misma continuidad que describimos en por qué soñamos.
Letras, relojes y otros detalles inestables
Algunos detalles se comportan raro en los sueños. Un texto cambia si lo vuelves a mirar, un reloj marca horas imposibles, un interruptor no altera la luz. Los soñadores lúcidos conocen bien estas fallas y las usan como «pruebas de realidad»; la guía de sueños lúcidos explica cómo.
Los números que se repiten o se transforman son una experiencia cercana y tienen su propia entrada: números repetidos. Si quieres estudiar tus sentidos oníricos, suma una línea al diario cada mañana: qué sentidos estuvieron presentes y qué color o sonido se destacó. En recordar los sueños verás cómo atrapar esos detalles antes de que se borren.
También se pregunta
¿La mayoría de la gente sueña en colores?+
Sí. Hoy casi todos reportan color en la mayoría de sus sueños, aunque muchos no pueden asegurarlo porque el color pasa desapercibido cuando no importa.
¿Por qué algunas personas sueñan en blanco y negro?+
Las investigaciones sugieren que haber crecido con cine y televisión en blanco y negro influyó en cómo se recuerdan y describen los sueños. Memoria y expectativa moldean el relato.
¿Se puede oler o saborear en sueños?+
Sí, pero es poco frecuente. El olfato y el gusto aparecen en una parte pequeña de los relatos, muy por detrás de la vista, el oído y el movimiento.
¿Las personas ciegas sueñan?+
Sí. Quienes son ciegos de nacimiento sueñan con sonidos, tacto, olores, sabores y movimiento en lugar de imágenes. Quienes pierden la vista más tarde suelen conservar algunos sueños visuales.
¿Se puede sentir dolor en un sueño?+
Ocurre, aunque no es habitual. A veces se relaciona con una molestia real del cuerpo mientras dormimos.
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